miércoles, 23 de junio de 2010

El colorido del clásico


El domingo 13 de junio se enfrentaron en Villa gobernador Ferré el local Estudiantes y su clásico rival San Fernando. El partido lo ganó el santo uno a cero con gol de Villalba, pero el folklore se vivió a pleno en las tribunas.
Desde temprano, las parcialidades se hicieron presentes en el estadio para alentar al equipo de reserva y así ir calentando las gargantas para el plato fuerte. La hinchada del sabalero, con su característico rojo y blaco, copaba las inmediaciones de la cancha al grito de “que nacieron hijos nuestros, hijos nuestros morirán” mientras que San Fernando esperaba al grueso de su hinchada que llegaría para el partido de primera.
El partido de reserva lo ganó el local, desatando la locura en la hinchada sabalera, pero el santo tuvo su revancha unos minutos más tarde. El gol de Villalba en el primer tiempo enmudeció por momentos a los rojos y provocó todo lo contrario en la hinchada visitante que de a poco se hacía sentir en los tablones.
En la última mitad del cotejo apareció en la tribuna local una bandera de San Fernando, claramente mostrada como trofeo de guerra y ganada mientras se jugaba el partido de reserva después de algunas corridas fuera del estadio. Estudiantes, al no encontrar consuelo dentro del rectángulo de juego optó por la violencia: “acá está tu bandera, venila a buscar” fue el grito de guerra invitando a combatir y hasta una botella de fernet fue arrojada al campo de juego, pero el visitante se decidió por lo deportivo: “me parece que el rojo no sale campeón porque san fer lo c…” haciendo alusión a la posibilidad que tenia Estudiantes en la tabla de posiciones para quedar como puntero a la espera de la última fecha. Un clásico caliente pero sin mayores consecuencias que las anteriormente mencionadas… hasta el próximo cruce.

miércoles, 2 de junio de 2010

Oscar " El pala" Palavecino

A la espera de cumplir sesenta y dos años el 30 de Julio, Oscar Palavecino le cuenta a Chacosport que la mayor parte de esos años estuvieron ligados al fútbol, al que califica como una de sus grandes pasiones.
El Pala comenzó su carrera como futbolista en el mismo momento en que conoció lo que era una pelota, allá en Santiago del Estero; donde pateó por primera vez un rejunte de medias con forma circular que encontró en el patio de su casa.
“Siempre me apasionó el fútbol, y más hacer goles” dice Palavecino mientras suelta una sonrisa y, efectivamente, le gustaban los goles, en su puesto de delantero pudo disfrutar de camisetas locales y hasta internacionales.
Como jugador amateur se desempeñó en clubes de Las Breñas y de Pinedo, localidades de la Provincia del Chaco.
Profesionalmente, el club de la Avenida, Chaco For Ever contó con sus servicios entre los años 1973-1974, el mismo que después lo vería sentado en el banco de suplentes pero con el buzo de técnico, pero eso lo desarrollaremos más adelante.
En 1975 tuvo un paso fugaz por Gimnasia y Esgrima de Mendoza, donde aportó su juego y goles por un año, por su buen rendimiento uno de los clubes más grandes de la ciudad de Rosario, Rosario Central vio su llegada en 1976 donde jugó hasta 1977.
A esta altura El Pala era visto con buenos ojos por muchos clubes argentinos, Estudiantes de la Plata era uno de esos interesados pero el destino llevó a Oscar Palavecino a jugar en Platense en 1978 y ese mismo año tuvo la chance de jugar en el exterior, precisamente en Quito (Ecuador) para el club Liga Deportiva Universitaria, a la que no dejó pasar. Los últimos seis meses de ese año lo vieron como jugador de Atlético Nacional, uno de los grandes de Colombia.
El club Instituto compró su pase en 1979. Su paso por el club cordobés duró hasta 1982, año donde se dirigió a Posadas, Misiones, para jugar en el club Guaraní Antonio Franco.

Su retiro de las canchas, el momento donde colgó los botines, fue en su querido Chaco For Ever en 1984, un club por el que Palavecino siente mucho afecto.
“El fútbol me hizo vivir momentos hermosos” sentenció El Pala.